“Espejito, espejito… ¿quién es la más bella del reino?”
La malvada reina nunca obtuvo la respuesta deseada. El espejo era su mayor enemigo. Intentó de todo, pero nunca pudo verse linda en el reflejo. Si, estoy hablando de Blancanieves, una película de Disney. Sin embargo, casi todas las mujeres sentimos lo mismo. Vivimos mirándonos, pero
nunca nos conformamos con la imagen. ¿Te suena?
Todo el día enfrente del espejo. Apenas nos levantamos, cuando nos cambiamos y antes de salir. Incluso fuera de nuestra casa: constantemente debemos confirmar que estamos bien. Y la respuesta nunca es buena. ¿Cuántas veces por día te mirás en el reflejo de la vidriera de un negocio simulando que te interesa lo que hay adentro?
Es inevitable mirarse a un espejo y, en definitiva, no tiene nada de malo. El problema es lo que pasa por nuestra mente cuando lo hacemos. Nunca quedamos totalmente satisfechas, siempre hay algo que nos molesta y llama nuestra atención.
El espejo no retorna la imagen deseada y esto puede tener consecuencias drásticas. La bulimia y la anorexia son dos ejemplos. Distintos psicólogos y médicos coinciden que la disconformidad con el cuerpo esconde otro problema de fondo. Todos los miedos los metemos en nuestro cuerpo,
que pasa a ser el centro de nuestras desgracias.
Beatriz Goldberg es psicóloga y autora del libro “No estoy conforme con mi cuerpo. ¿Qué hago?”. Este contiene ciertos consejos y ejercicios para que la persona pueda dejar de pensar en su cuerpo como el centro de su vida.
Vivimos disconformes, siempre hay algo que nos irrita. Si una se centra en lo que le falta, siempre va a faltarle algo. Asimismo, no hay que descuidar la salud: los problemas alimenticios son la manifestación más común con respecto a los conflictos con el cuerpo. Existen diversas etapas como la adolescencia, la menopausia o ciertas crisis en las que estamos más expuestas a padecer estos conflictos.
Muchas mujeres creen que su cuerpo es su carta de presentación. Sin embargo, no es cierto: cuando estamos bien con nosotras mismas emanamos seducción. Goldberg pretende explicar que el cuerpo es importante, pero no como un “objeto exterior”, sino como una manifestación de
lo que somos.
Las mujeres nos hacemos cargo de ideales que, no sólo son prácticamente inalcanzables, sino que son exteriores a nosotras. Nos comparamos con modelos y nuestro cuerpo se convierte en el peor enemigo. Vivimos insatisfechas, nos menospreciamos y terminamos con el autoestima por el piso.
No existe un concepto absoluto de belleza ni de sensualidad. Si una va por la vida con la seguridad de tener un cuerpo hermoso, logrará que los demás piensen lo mismo. Si una se acepta y se quiere, será aceptada y querida por el resto. Esto se llama autoestima, y la clave para estar bien, es tenerlo por las nubes. Nadie puede juzgar tu belleza, vos decidís. ¿Querés verte linda? Empezá por sentirte así…
NOTAS RELACIONADAS:
La autoestima
Seducilo todos los días