La palabra chupete en inglés quiere decir pacifier, que significa “el pacificador”; lo que tranquiliza y calma. Entonces, está claro que el chupete es un gran aliado de toda mamá. Lo que no podemos ignorar es que todo proceso artificial que implementemos para modificar el comportamiento de los bebés tiene ventajas y desventajas que hay que conocer antes de decidir usarlos.
Una de las preguntas más frecuentes entre las futuras madres y las madres primerizas es si es bueno
o malo el uso del chupete.
La verdad es que no hay posturas terminantes al respecto pero es lógico que la mamá se preocupe por la cantidad de mitos y pronósticos apocalípticos que llegan a escuchar. “El chupete desforma el paladar”, “sin chupete…¡preparate porque tu bebé va a chuparse el dedo!”, “el chupete es un atentado contra la lactancia materna” “¡afecta al vínculo madre-hijo”.
Lo primero que tenés que hacer para encarar el tema es dejar de escuchar tanta cháchara y seguir leyendo esta nota:
Un buen uso del chupete no afectará ni al bebé, ni a vos ni al vínculo único que se creará entre ustedes.
¿COMO SABER SI SE ESTA USANDO BIEN EL CHUPETE?
El primer paso para un buen uso del chupete es que no le sea ofrecido hasta tanto el bebé no haya tomado el pecho y sepa prenderse bien al pezón, porque si se le da primero el chupete que la teta, puede generarle confusión entre ambos.
Los padres suelen alarmarse cuando el bebé recién nacido no puede dormirse si no tiene el chupete en la boca. Pero no deben preocuparse por esto: aunque parezca que el bebé tiene una dependencia del chupete, no va a necesitarlo de forma permanente.
Existen varios motivos de por qué los padres suscitan el uso del chupete:
Para regular el horario de los niños. Durante las primeras semanas los niños alimentados al pecho no tienen horario y comen con más frecuencia o duermen mucho, y lloran más en la noche que en el día.
Para disminuir el cólico. El cólico tiene mucha relación con la producción de gas en el intestino, pero está demostrado que los niños con cólico no mejoran con el uso del chupete. El chupete mas bien puede favorecer a que el niño trague más gas.
Para evitar que el niño tenga el hábito de chuparse los dedos, lo que apenas es un paliativo porque cuando queramos quitarles el chupete, los niños empezarán a usar el dedo.
El chupete no es tan perjudicial como algunas personas creen. Aunque a veces se genera un mito alrededor de él, no deforma los dientes del bebé ni le causará ningún impedimento del habla…¡excepto si el niño lo utiliza todo el tiempo! Según investigaciones recientes, podría ser más perjudicial que se chupe el dedo continuamente a que utilicen el chupete de manera esporádica.
ERRORES COMUNES QUE EVITAN EL BUEN USO DEL CHUPETE:
Darle la teta al bebé que es amamantado cada vez que llora: la mayoría de los niños comienzan a usar el chupete cuando dejan de ser amamantados. Esto hará que, cada vez que llore, el bebé necesite del chupete. Por esto, es importante incorporar el chupete como un elemento más en la rutina del bebé. Es una forma de comenzar a educar al niño. Por ejemplo, si se va a dormir y no hay luz, el bebé comenzará a comprender la diferencia entre la noche y el día. Igual sucede si sólo se le da el chupete para comenzar el sueño. Habrá que darle el chupete nada más cuando lo necesita y va a entender que no debe tener todo el día en su boca algún elemento para succionar.
Darle el chupete de consuelo: muchos papás, cuando no pueden comprender por qué el bebé llora,
suelen usar el chupete como consuelo. Hay que tratar de no dárselo, excepto para ir a dormir, a menos que el niño haya pasado por alguna situación traumática o por una experiencia nueva y desagradable. Así se evitará que bebé sea “adicto” al chupete.
Lo mismo pasa cuando tiene una rabieta. El chupete no es una solución porque, con el tiempo, puede transformarse en un problema.
Aunque lo necesite para dormir en el primer período de su niñez, no significa que vaya a necesitarlo siempre. Cuando ya no lo necesite más, el bebé va a dejarlo. Por eso, lo mejor es que dependa de él lo menos posible. El chupete no es un elemento “curalotodo” y son los papás los que deben evitar la tentación de usarlo de ese modo.
OTRAS COSAS PARA TENER EN CUENTA:
Hay que esterilizar siempre el chupete antes de ponerlo en la boca del bebé y cada vez que se caiga al suelo, al igual que se hace con la tetina de la mamadera (en caso de usarla).
Es antihigiénico lamer el chupete para limpiarlo y luego volver a dárselo al bebé.
Si el bebé continúa usando el chupete después del año, lo ideal es reservarlo para situaciones concretas, como la hora de irse a dormir o para momentos de mucha tensión. Un niño de esa edad no debería necesitar el chupete casi nunca y con el tiempo su necesidad disminuirá cada vez más.
No le des el chupete si no lo pide con insistencia. Los niños que se ven andando con el chupete por la calle, suelen ser chicos a los que se les dio el chupete con otros criterios.
Si llora cuando no tiene el chupete, intentá darle algo que lo distraiga. Al año y medio, aproximadamente, los niños ya no deberían utilizarlo para nada. Pero no es bueno prohibir y luego darlo cuando el bebé tiene una rabieta. Seguir este criterio con coherencia es una manera de evitar los mensajes contradictorios y que el bebé comprenda lo que significa el “no”.
EL MITO DE LA CONFUSION DEL PEZON
Decir que la confusión entre el chupete y el pezón no existe, es un mito. Por eso es que los neonatólogos recomiendan que antes de darle el chupete, el bebé primero debe aprender a tomar la teta. El chupete y el pezón requieren distinta fuerza en la succión -lo mismo sucede con la mamadera- y si aún no aprendió a tomar de su mamá, algunos bebés desarrollan la confusión de succión y usan técnicas no adecuadas para mamar al pecho.
Como explican en la Liga de la Leche (Org. que apoya la lactancia materna), los chupetes son pezones artificiales y pueden interferir en la lactancia. Ese es uno de los problemas básicos de ofrecer el chupete a un bebé lactante, especialmente si todavía no domina la técnica de mamar.
Succionar un pezón artificial es diferente a succionar el pecho. ¿Por qué? Porque el pezón artificial ya está formado y es bastante rígido. En cambio, el pecho de la mamá es blando y flexible. Para prenderse al pezón, el bebé debe abrir mucho la boca. Los músculos de la boca, la cara y la lengua se mueven de forma diferente cuando succionan un pezón natural y uno artificial. El movimiento que sirve para beber de una mamadera o calmarse con un chupete no lograría sacar leche de un pecho.
Por eso, hay que prestar mucha atención. En los primeros días, pasar constantemente del pecho a un pezón artificial y viceversa es demasiado pedir a un bebé que aún está aprendiendo a mamar.
Los bebés que intentan succionar el pecho del mismo modo que succionan una tetina o un chupete se frustran rápidamente y lloran, se ponen nerviosos o rechazan el pecho. No sacan mucha leche y les cuesta aprender a mamar de forma eficaz.
NOTAS RELACIONADAS:
TIPICOS ERRORES DE PRIMERIZAS
RECIEN NACIDOS: EL PELO Y LOS ARITOS
CAMBIO DE PAÑALES PASO A PASO
EL BEBE EN CASA