Claro que todos lo necesitamos. Pero habrás notado que cuando llora o cuando le cuesta dormir, suele alterar su ritmo de respiración. Respirar es una tarea muy nueva para el bebé y no tan fácil como parece. Lo bueno de esto es que vos podés ayudarlo.
Las alteraciones en la respiración del bebé sirven para que vos como mamá oigas aquello que está sintiendo el bebé y también lo que necesita de vos en ese momento. Si está acongojado, notarás que deja entrar el aire a intervalos muy cortos. En cambio, si está enojado, alterna ritmos de respiración con gritos y llantos en el medio.
Una estupenda manera de calmarlo cualquiera sea la causa es ayudarlo a recuperar su respiración normal. Para eso es recomendable que te apartes a un lugar tranquilo con tu bebé en brazos y una vez que nada te distraiga, comiences a sincronizar tu respiración con la de él.
Lo primero que podés hacer es abrazarlo y unir tu pecho con el de él. Prestar atención a su respiración y entrar en su ritmo, siempre en silencio sin copiar ni los gritos ni el llanto. Muy de a poco y sin pretender forzar, empezarás a respirar un poco más lento y continuarás así hasta que notes que el bebé ha comprendido la consigna y te sigue. Lo mejor es mantenerte así hasta que escuches y sientas ese suspiro que te anuncia que la calma ha llegado.
Un remedio alternativo cuando todo esto no da resultado: salir de casa y darle un paseo. Aún no se ha encontrado explicación al hecho de que el vaivén del auto o el cochecito y el cambio de ambiente resulten mágicos.
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