Si estabas acostumbrada a trabajar muchas horas fuera de tu casa y tu licencia por maternidad está por terminar, es lógico que te sientas angustiada y con un fuerte sentimiento de culpa por dejar a tu bebé con otras personas. Pero con organización, con ayuda y con calma, la maternidad y el trabajo son completamente compatibles.
Seguramente te requiera de esfuerzo, sobre todo al principio, porque sentirás que te la pasás corriendo gran parte del día para cumplir con todo el mundo: con tu bebé, con tu familia, con tu pareja, con el cuidado de tu casa, con tu jefe, con vos misma. No es fácil, pero vale la pena que
trates de buscar tu realización personal. Tener un hijo es muy importante, pero hay aspectos de la vida que sólo tienen que ver con vos. Y al margen de que debas ir a trabajar porque tus ingresos son fundamentales en la economía familiar, también tiene que ver con tu desarrollo personal. No hay que sentir culpa por eso. Si trabajar te hace sentir bien, recordá que el bebé tiene una gran percepción de tus estados anímicos y si vos estás bien, el bebé va a estar mejor.
El problema está en el alto nivel de exigencia al que se enfrentan las madres de hoy: ser perfectas como madres, como esposas, en el trabajo y en la casa. Este “combo” más de una vez se vuelve agotador. Por eso, es muy importante que la crianza y la educación de tu hijo sean compartidas con el papá, complementándose ambos para poder enfrentar todas las tareas y responsabilidades de la familia.
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