Cuidado de los pies
Los pies necesitan los mismos cuidados que las manos. Más en los meses que usamos sandalias, luciéndolos sin darnos cuenta.
Una palangana con agua tibia jabonosa (o en la bañera) y una buena piedra pómez obran milagros. La piedra pómez es sensacional y funciona muy bien con agua y jabón, no sólo para pulir sino para afinar talones y planta del pie. En seco y frotando con cremas se también se logran excelentes resultados.
Un buen consejo que te podemos dar para el cuidado de los pies y que muchas no sabemos es que no debemos cortarnos las uñas exageradamente. Esto hará que se encarne y dolerá
muchísimo hasta el punto de no poder ni siquiera calzarnos. Pensar que las uñas tienen una función en nuestro cuerpo y si las cortamos, estamos desprotegiendo nuestro pie.
Es preferible tener una cita periódica con el pedicuro y luego “hacernos los pies” (esmaltar las uñas) en casa.
Si podés, es recomendable averiguar si te hace falta una plantilla para evitar los malos apoyos.
Cuidados del cuello y escote
Es muy importante la prevención de las arrugas y manchas en esta zona con el uso regular de protectores y una hidratación profunda y constante de la piel.
Un buen masaje (y muy recomendado) es el hecho en cruz desde la base del cuello hasta la base de la oreja inversa y la barbilla, siempre suave y ascendente.
Cuidado de los ojos y las pestañas
Seguramente tus ojos queden enrojecidos e hinchados después de desmaquillar o hacer la limpieza facial cotidiana. Por eso, antes de abrir los ojos, enjuagate bien la zona de los ojos para que no te entre ni impurezas ni crema.
Si tenés la vista cansada, te aconsejamos las compresas de té frío. Los baños oculares también logran el mismo efecto. El colirio es muy bueno para darle brillo a la mirada.
Para las pestañas, los consejos de la abuela son bárbaros: vaselina para desmaquillar, aceite de almendra para hidratar y un despunte mínimo cada tanto para hacerlas crecer.
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