LA AUTOESTIMA
Quererte para poder amar al prójimo…

La autoestima es la opinión o idea que cada uno tiene de sí mismo. Es valorarse, quererse y aceptarse como uno es; un trabajo cotidiano que se puede aprender.
Todo es más fácil si te valorás porque:

-Los demás te respetarán
-Atraerás más personas por tu sonrisa
-Tendrás más seguridad para afrontar cualquier situación
-Tendrás más paz interior
-Verás el mundo de otra manera
-Serás más feliz

Buenísimo ¿no? Te damos algunos consejitos para elevar tu autoestima. ¡Tomá nota!

Como dijimos antes, la autoestima se aprende…pero también se desaprende. Es lógico: nosotras evolucionamos y también lo hace nuestra autoestima.
 
Un día te levantás y te sentís Kate Moss. Al día siguiente, por nada, ni te querés levantar de la cama, te pedís un kilo e helado y te quedás en esa cueva rendida, sin ganas de salir y sin encontrar ningún motivo para hacerlo.

Aceptar el hecho de que lo que pensamos de nosotros mismos puede ser tan variable como un panqueque, solucionará gran parte de los problemas. Aunque te sientas la más desdichada del mundo, tenés que saber que mañana posiblemente te levantes con otro humor; mucho más optimista y fuerte. Lo mismo los días que estés radiante: ojo que no durará para siempre. Pero en estas idas y vueltas, es posible ir “achicando distancias” entre estas dos situaciones para ir manteniendo tu autoestima lo más equilibrado posible.

¿Cómo lograr una autoestima sana?

Nathaniel Branden, un célebre  psicoterapeuta y un gran estudioso de la autoestima a nivel mundial, define los seis pilares en donde se apoya una autoestima sana:

1) Vivir conscientemente: en este mundo que gira a “mil por hora”, es necesario registrar los logros, lo que te devuelven las personas con las que tratás. Por ahí un día alegraste de corazón a una amiga pero vos ni te diste cuenta de la buena acción que hiciste por ella.  Hay que evitar transformarse en “robotitos” porque dejamos valorarnos. 

2) Autoaceptación:   todos tenemos “luces y sombras” que hay que trabajar. Lo malo habrá que corregirlo y lo bueno, realzarlo. Pasa que, a veces, nuestras “sombras” nos estancan y nos alejan de nuestra realidad. Las mujeres somos autoexigentes por naturaleza. Por eso, nuestros fracasos y rechazos nos pegan mucho más fuerte de lo que en realidad son. Lo que deberíamos hacer es poner la energía en las nuevas alternativas para no volver a fracasar en vez de gastarlas en el lamento.

3) Responsabilidad: implica hacer juicios realistas sobre nuestra condición: de lo que puedo y lo que no puedo hacer. Para lograr esto, habrá que hacerse cargo de aquellas cosas en las que fracasamos, pero también reconocer con alegría nuestros logros.

4) Autoafirmación: Es bueno sonreír, repartir “buenas ondas” entre las personas que te rodean y ser optimistas. Pero es muy malo mentirse a uno mismo. Cuando no podés más, tenés que aflojar y escuchar a tu corazón para volver a sonreír.

5) Vivir con propósito: tener un foco, una “estrella” para alcanzar determinará nuestras conductas diarias. En esos días que no quieras ni salir de la cama, querrás hacerlo si tenés un motivo. Ojo! Que no hay que ponerse propósitos inalcanzables sino chiquitos que vayan acercándose de a poco al objetivo final.  

6) Integridad personal: implica encuadrar lo que hacemos y lo que somos en un plano más profundo, sostenido con valores. Da un poco de trabajo, pero rinde mucho

Más consejitos:

Atención a la  posturas corporales: ¿Ahora mismo, cómo estás parada? Nada de hombros caídos, brazos cruzados, mangas y caras largas. Te proponemos que te endereces, aunque no tengas nada que mostrar.  No creas que la postura de erguida es sólo para las soberbias. Es más bien un “acá estoy” que, sin darte cuenta, te hará sentir más confiada en lo que sos.

Autosuperarte: Te proponemos que te alejes de esa rutina que te tira para abajo y no deja que te luzcas. Si te ponés pequeños objetivos todos los días, vas a ir descubriendo un nuevo mundo y una nueva “yo”. El arte, el deporte, la vida social,  los hobbies ayudan mucho con esto. 

Cultivar las emociones positivas:  tenés que aprender a cultivar y desarrollar esas emociones que nos hacen sentir bien y así, la tristeza, el temor y las cosas que no podemos “guardar bajo la alfombra” irán disminuyendo.


NOTAS RELACIONADAS:

Primer mandamiento: dormir bien

Sólo dos horas

El cuidado empieza por uno


Fecha:  Cantidad de visitas: 
Debe estar logueado/a para enviar un comentario.
Comentarios
maria cecilia menendez Dijo:
21/12/2009 11:55:20 p.m.
A mi me pasó que cuando estaba embarazada, me sentía divina, y es verdad, yo andaba por la calle como si fuera la mujer mas linda del mundo, me compré collares, me saqué mil fotos, me cambiaba de ropa y todo me encantaba como me quedaba, y todo el mundo me decía estás radiante, re linda, tenés un brillo especial, se te ve muy feliz... Ahora precisamente no es mi mejor momento, con ojeras, cansada y también eso se nota, porque también me dicen se te ve cansada...todo se transmite.
Patricia Gomez Dijo:
10/07/2009 11:42:02 p.m.
Me facinó la nota, tiene tanto de verdad!!!!!!!!!!!!!!!