Dicen que para saber componer y cantar una canción de cuna lo único que se necesita es tener
un bebé en los brazos con ganas de dormir. Y así es. No es nada casual que desde tiempos inmemoriales nos lleguen las nanas que las madres usaban para calmar a sus hijos y que se han transmitido de generación en generaciones. Esas canciones resultan inolvidables, se graban en nuestra memoria emotiva más profunda.
La voz materna o de aquella persona que se encuentra al cuidado del bebé, cuando entona una letanía, adquiere cierto carácter mágico capaz de transmitir a la vez calma, seguridad y afecto. Y esto se basa sobre todo en la seguridad con que se canta la canción, sea bueno o mal cantante.
“Duérmete mi niño, duérmase mi bien, que hoy fue un gran día y mañana también” es una sola línea que repetida con similar tonalidad va acompañando al bebé en su ensimismamiento. No es necesario saber una nana de memoria, vos misma podés inventar con dos o tres frases el mensaje de amor con el que querés que tu bebé se duerma tranquilo.
En general se debe evitar hablar de catástrofes o de cucos, que en la antigüedad se usaban sin mucho cuidado. Lo cierto es que es preferible entrar al mundo del sueño acompañados de ángeles, duendes y lindas promesas para el otro día.
¿Vos le cantás a tu bebé?
* La foto es de una socia del Círculo que participó en el Concurso fotolog "Día de la Madre"
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