¡Felicitaciones! Estamos orgullosos de vos: lo tuyo es admirable. Si estás leyendo esta nota, es porque realmente estás pensando en salir a comer afuera con tus chicos. Pocas son las madres que se animan…
Se trata de una aventura, una verdadera odisea. Si pensabas en una comida tranquila , comer afuera con tus hijos no es la mejor idea. Te recomendamos que los dejes con tu suegra y salir sola con tu pareja. Claro que no vivirás las mismas emociones ni la misma adrenalina pero vas a divertirte igual.
Un reto; una prueba de fuego para saber si tus hijos son capaces de comportarse en público o si te harán sentir incómoda durante toda la noche con sus gritos y sus pataletas.
Existen restaurantes especiales para chicos (Casimiro) en donde encontrarás un menú apropiado y todas las comodidades y entretenimientos para que salir a comer afuera no sea una tortura. Son lugares que vieron un negocio en los restaurantes familiares y, con mucha paciencia, atienden a cientos de chicos cada día con una enorme sonrisa en su rostro. Es un trabajo admirable pero muy pocos pueden hacerlo.
Cuando le contás a tu hijo que van a salir a comer afuera, automáticamente enloquece. El
programa es divertido y emocionante. El estará ansioso; no podrá disimularlo. Querrá estar ahí lo antes posible y durante el viaje la ansiedad aumentará notablemente. Es importante que logres calmarlo. Explicale que en estos lugares hay que portarse bien y, que si lo hace, tendrán un rico postre como premio y hasta volverán pronto.
Los más chiquitos
La experiencia de salir a comer con tus hijos varía según la edad. La excitación y el caos suele ser una característica propia de los chicos mayores de tres años. Cuando uno sale con bebés más pequeños, la experiencia es otra. ¿Mejor o peor? Eso depende de tus hijos. No es recomendable llevar a comer afuera a bebés muy pequeños. Generalmente se muestran entusiasmados al principio pero después de un rato se cansan y se aburren. No te preocupes que ellos se encargan de avisarte cuando quieren irse. Preparate para las posibles situaciones vergonzosas y para esas miradas de la gente que dicen algo como: "estas madres modernas que no saben controlar a sus chicos".
Salir a comer afuera puede ser una odisea, pero también puede ser una muy buena experiencia para tu hijo. Es una oportunidad para que conozca el mundo que lo rodea y aprenda a comportarse adecuadamente en público. Por supuesto, tendrás que usar todos tus dotes maternales para mantenerlo tranquilo. La educación que hayan recibo va a ser determinante en su comportamiento.
Este tipo de programas debe ser una experiencia educativa. Puede que la primera vez sea un verdadero desastre. Esto no significa que no puedas salir a comer nuevamente afuera . Con paciencia y constancia, lograrás que se comporten adecuadamente.
¿Te animás?

Consejitos:
• Elegí lugares adecuados para chicos.
• Llamá antes de salir: podés preguntar si hay sillas especiales, si es apto para chicos .
• Evitá las horas pico. Intentá ir más temprano para evitar que haya mucha gente.
• Pedí poca comida. En algunos lugares hay un menú especial para chicos. Otra buena idea es compartir de tu propio plato.
• Pedí lo que les gusta. No intentes darles algo nuevo.
• Mantenelos ocupados. Podés llevar hojas y lápices para que se entretengan.
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