- Mi amor… ¡ESTOY EMBARAZADA!
A partir de esas cuatro palabras, nada volverá a ser lo mismo. Ya no serán solo dos. Finalmente, formarán la familia con la que tanto soñaron. ¡No tengas dudas! Se acaba la luna de miel, pero comienza una etapa totalmente diferente en tu vida y en la de tu pareja.
Es importante tomar conciencia y e ir preparándose: el matrimonio cambia en el momento en que se enteran que están esperando un hijo. Los dos van a tener que acostumbrarse a vivir con el nuevo integrante de la familia. Pero el desafío, además de brindarle lo necesario al hijo, es evitar descuidar la relación. No es una tarea sencilla y requiere de mucha paciencia y dedicación.
Los tiempos cambiaron y ahora los padres suelen involucrarse mucho más. Ya no sos la única que va a cambiar pañales o acostarlo. ¡No estás sola! El está para ayudarte, pero es importante dejarlo participar.
Tu marido será el hombre más feliz del mundo cuando nazca su hijo. Hay que tener claro de que es un momento muy importante para los dos: ambos son protagonistas. El va a estar ahí para apoyarte pero, como toda nueva situación, al principio no va a sentirse del todo cómodo en su nuevo rol.
Cuando nace el bebé, a la madre le resulta mucho más fácil crear un vínculo. Además de tener una sensibilidad natural, ¡lo llevaste en tu panza por nueve meses! El papá, en cambio, se encuentra con una nueva personita que, como le contaron, va a querer con todo su corazón. Aunque logre enamorarse de su hijo, al padre le costará mucho más acostumbrarse a esta nueva familia.
Irá haciendolo poco a poco. No lo dejés afuera ni le reproches todas sus reacciones. El también está aprendiendo a ser padre; como “jefe de casa”, tiene sus miedos y necesita de tu apoyo. Escuchalo y, entre los dos, vayan creciendo en esta nueva etapa de sus vidas.
La llegada del bebé los va a unir pero también puede llegar a separarlos. Es importante que durante el embarazo asistan a cursos de preparación y, sobretodo, que dialoguen sobre esta nueva etapa. Además de aprender y ganar seguridad como padres, es una excelente manera de pasar tiempo juntos. Sin embargo, muchas veces es complicado volver a tener la relación que tenían antes. Como mamá y esposa, tenés que ser conciente de que tu estado físico, tus preocupaciones y tu atención ya no van a ser lo mismo que antes. Vas a sentirte cansada y muchas veces, sin darte cuenta, te distanciarás de tu pareja por la atención y cuidados que necesita el bebé.
También es importante ser conciente de que no vas a estar contenta con tu físico. Esos quilitos afectarán tu autoestima, y seguramente sientas que ya no sos atractiva para tu pareja. Estos pensamientos negativos pueden llegar a afectar la intimidad entre ustedes. Ambos tienen que trabajar para que esto no suceda. Muchas veces, requiere tiempo y paciencia.

Consejitos para los dos:
No pretendan que todo será igual, tienen que adaptarse a los nuevos cambios.
Hablen, compartan sus problemas y las cosas que les molestan. ¡No se guarden nada! Muchos son los sentimientos nuevos que aparecen.
Aprovechen para estar juntos cuando el bebé está durmiendo.
Buscar a alguien para que cuide a su bebé mientras ustedes pasan tiempo juntos.
Salgan de la casa. Vayan a comer afuera, de compras o al cine.
Mediante las caricias y los masajes se pueden recuperar la intimidad y el contacto físico.
Aprovechen los fines de semana para estar juntos.
Salgan a caminar y, sobretodo, nunca pierdan el diálogo.
* Foto: María Schefer
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