Estoy cómoda con la panza ¡y no quiero parir!
Mientras algunas mujeres no ven la hora de que llegue el momento del parto, otras están tan encariñadas con su panza que las angustia la idea de no tenerla más después de parir. ¿A qué se debe?
*Por la Lic. Daniela Pesce
El parto está cada vez más cerca y te inunda la angustia al pensar en tu abdomen vacío. Hablás con tus amigas que fueron mamás y todas te comentan que el último trimestre no se les pasaba más. Para vos, en cambio, está pasando muy rápido y en lo único que pensás es en armar un álbum con las 560 fotos que sacaste de todos los momentos con tu pancita. ¡No te alarmes! No sos de otro planeta.
Me falta algo…
Una insuperable sensación de falta nos habita todo el tiempo. A veces nos hace sufrir, pero todos los seres hablantes vivimos con este sentimiento que nos impulsa a hacer, a lograr cosas, a trabajar, a ir siempre por más en la vida. Se trata de una cuestión de estructura, es el modo en que se pone en funcionamiento nuestro aparato psíquico.
Por supuesto, hay momentos en la vida en los cuales parece colmarse ese vacío fundante con situaciones felices o logros muy esperados, donde la sensación de completud se hace presente. La situación de embarazo puede ser una de ellas.
Karina después de mucho tiempo de búsqueda de un hijo, en los últimos días del embarazo refiere “no quererlo soltar”: “Aunque me pesa o me incomoda, amo la panza y sentir a mi beba moverse dentro mío. Es una experiencia única, no quiero soltarla”. Vanesa, por su parte, dice: “Me siento re felíz con casi 20 kilos más. Para mí ahora no es un problema eso... qué raro ¿no?” ¡No es raro! La sensación de plenitud puede ser tan intensa que en esos momentos no importan demasiado los kilos, las piernas hinchadas o las incomodidades.
¿Me van a dejar de mimar?
Durante la gestación, además de disfrutar del crecimiento de un hijo, también la mujer es especialmente mimada. La familia, la pareja, los otros hijos, hasta en lo social cobra un lugar de privilegio el hecho de “estar embarazada”. Estos lugares se pierden apenas producido el nacimiento ya que las miradas y las atenciones son dirigidas al recién llegado. La tristeza del postparto también se debe a la respuesta de cada mujer ante estas pérdidas.
“Marcos, mi marido, me mima y me lleva el desayuno a la cama, rutina que implementamos porque a la mañana me siento muy pesada y me cuesta bajar las escaleras. Ahora que estoy en el octavo mes estoy segura de que después del parto me voy a tener que levantar a prepararme las tostadas yo solita” cuenta Victoria, sonriendo.
La ansiedad que produce el parto
Otro de los motivos para no querer parir se encuentran en las fantasías de las mujeres acerca del parto o nacimiento. Es común que, a medida que se acerca la fecha de parto, la madre se desvele con sus propias fantasías o temores en relación a la llegada de su bebé. Se producen entonces sentimientos contradictorios: inmensos deseos de tenerlo en brazos y a la vez esperan ¡que no llegue ese momento!
Por todos estos motivos, asistir a los grupos de embarazadas ayuda a poner en palabras estos sentimientos y compartirlos. Saber que pueden suceder y que, muchas veces, hasta es saludable que aparezcan, ayuda a perder miedos y a distenderse.
Sentir los movimientos del bebé dentro del vientre es mágico, mucho más si se piensa que está dependiendo para ello exclusivamente de su mamá. Toda mamá al considerar esto se siente orgullosamente omnipotente, pero también es verdad que este sentimiento se pierde apenas se separa el bebé de su cuerpo. Es durante el puerperio que le tocará duelar esa pérdida y ganar otras cosas, por supuesto.
Es importante destacar que el bebé también vive un estado ideal en el nido uterino pero cuando se presenta el momento de la partida, necesita la ayuda de su mamá.
Con el mismo el amor que se lo busca y se lo anida, habrá que acompañarlo a salir, pues soltarlo también es un acto de amor.
Y vos, ¿viviste algo así durante tu embarazo? ¡Compartí tu experiencia!
*Psicóloga
MN28006/MP94287
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Comentarios
a mi tmb me paso ya desde el septimo mes estaba cn la idea de no querer parir y a la vez de querer tenerlo en brazos cuando llegue al noveno mes me tuvieron que practicar una cesarea en la semana 39 y yo sin señales de parir obio k cuando nacio me salio el instinto materno de querer protegerlo y aserla sentir cm en la pancita pero la deprecion me agarro bien fuerte hasta los 4 meses de mi beba me levantaba llorando pensando k me la habian arrancado antes de tiempo k mi hijita no queria salir de ahi adentro por k estaba muy comoda pero cn el teimpo los mimos y sonrisitas de ella lo cambiaron todo
Hola! Soy Isabel y la verdad q me siento muy identificada con la nota, cuando se acercó la fecha de parto sentí q no quería q mi BB salga! Era una necesidad de protección, no quería q naciera porque en mi panzita estaba seguro y protegido y no quería q nada le pasara...Una vez q nació surgió ese instinto materno y le vínculo entre mi BB y yo fué mágico... Hoy tiene 5 meses de edad y daría la vida y mucho más por mi hijito, por supuesto q sigo con esas ganas incontrolables de protegerlo pero con mi esposo disfrutamos al máximo de nuestro Gael! No imaginamos la vida sin él... Bsos