Nota Huggies / Somos papás
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Pensábamos que eran momentos que iban a salir naturalmente y ahora nos damos cuenta de que hay que construirlos. Algunas ideas para tener más momentos “todos juntos”.
Por Mariana Malant
Cuando llega un bebé, los horarios de la familia se complejizan. “Hay que adaptarse al nuevo integrante”, suelen decir los amigos y la familia, pero lo cierto es que el bebé, a medida que crece, deberá ir adaptándose también a los horarios de los más grandes de la casa. ¿Cómo hacer para poder comer todos juntos, retomar nuestras actividades y hobbies con el tiempo y no sufrir en el intento? En esta nota, algunos consejos y experiencias para orientarte.
¡Recalculando!
Los primeros meses del bebé son de puras corridas y también de adaptación y lo cierto es que entre los tiempos de las comidas y los pocos momentos para dormir, nos queda muy poco margen para otras actividades. Unos meses después, ambos padres empiezan, de a poco, a retomar sus ocupaciones laborales, deportivas, salidas con amigos y salidas de pareja, pero a veces se nos complica organizarnos.
Uno de los primeros desafíos es tratar de comer todos juntos a la misma hora. Si solían cenar tarde, muchos papás empiezan a adelantar un poco el horario y aprovechar así el momento en que todos suelen coincidir estando en casa.
Muchas parejas optan por darle de comer al bebé primero, para después sentarse ellos a la mesa más tranquilos y poder hablar, actividad que con un bebé recién nacido suele ser accidentada. Esto es práctico durante los primeros meses, pero cuando comienzan a comer solos, ellos mismos pedirán comer con los demás y se podrá intentar empatar los horarios de su comida a los del resto de los integrantes de la casa. A los chicos les gusta imitar a los más grandes y jugar a serlo, y el momento de la comida puede transformarse en algo divertido y una oportunidad para compartir momentos en familia.
Ojo. No hay que pretender que se comporten como adultos. Lo que podemos hacer es invitarlos a participar de la preparación de la mesa, poner el mantel, doblar las servilletas, etc. También podemos invitarlos a la preparación “mientras esperamos a mamá o a papá para comer todos juntos”, es decir, con alguna motivación que los atraiga a hacer esa actividad que les estamos proponiendo.
No es recomendable alternar los horarios constantemente, sino solo en ocasiones especiales como algún cumpleaños o una salida de paseo. Así y todo habrá momentos, quizás los fines de semana son los más habituales, donde las actividades de cada uno merman un poco y es más fácil planificar momentos en familia. Ir de paseo a algún lugar al aire libre, si el clima ayuda, siempre es un buen plan para todos. Allí se puede jugar a la pelota o armar un pic nic. Si el día esta feo, se puede ver una peli, armar un fuerte con bloques en casa, dibujar entre todos o simplemente plantear una tarde de cuentos.
Generalmente, con todas las tareas que tenemos a diario, los adultos dormimos pocas horas, pero es importante que respetemos los horarios de los chicos y generemos en ellos una rutina más o menos estable. Además, esto va a ser fundamental a la hora de empezar el jardín. Pero lo que a veces pasa es que los chicos están jugando entretenidamente y es difícil cortarles el juego para hacerles entender que es el momento de comer, ir a la cama, ir al jardín, ir al médico, o lo que sea. ¿Cómo hacemos?
Inés, por su parte, nos cuenta que el momento de ponerse la ropa de dormir es un momento de juego más en su casa: “solemos decirle a Ignacio que ya es la hora de ponerse el pijama y le cantamos una canción del personaje que tiene dibujado ahí. Así generamos que él se entusiasme, cante y no lo vea como un momento aburrido, en el que terminó la hora de jugar. Lo mismo a la mañana cuando lo despertamos para ir al jardín y no se quiere cambiar, tiene sueño y a veces llora. Te sentís un poco mal pero la verdad es que no te queda otra, porque tenés que irte a trabajar. Entonces lo que se nos ocurrió es también ponerle humor y cantarle una canción para ese momento. Con eso se entretiene mientras se lava los dientes y se viste y, de cierta manera, se va entusiasmando con la idea de ir al jardín y además es un tiempo más en el día que compartimos todos juntos en vez de hacerlo de manera automática”. Tratar de que las rutinas tengan momentos de diversión hace que los momentos que tenemos en el día para compartir, aunque a veces sean cortitos, sean de calidad y muy disfrutados por todos.
A veces con pequeños cambios se puede hacer la diferencia. Por ejemplo, Juan Ignacio cuenta que a la mañana, antes de irse a trabajar, se levanta un poco más temprano para poder compartir más tiempo con Hori, su hijo de dos años. Le prepara el desayuno, a veces van a la panadería a comprar algo rico y arrancan el día compartiendo un momento juntos.
Estas son algunas ideas, seguramente vos tendrás más para contarnos cómo fueron creando esos momentos en familia y construyendo espacios compartidos en las actividades diarias, acomodando los horarios de todos los integrantes de la casa.
Y vos ¿cómo creás momentos para pasar en familia en tu casa?
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