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La cirugía ocular con láser para corregir la visión es muy sencilla pero ¿puede hacerse en el período de embarazo o lactancia? En esta nota algunos datos para tener en cuenta.
Por Mariana Malant
La operación ocular con láser es una intervención quirúrgica para corregir miopía, hipermetropía y astigmatismo. La técnica se llama LASIK que responde a las siglas en inglés de: queratomileusis con láser de excímero. Si bien es una intervención quirúrgica sencilla, es conveniente que consultes con el oftalmólogo si estás planeando hacerla cuando estás embarazada o en el período en que estás amamantando.
Durante el embarazo, ya sabés, se extreman los cuidados. No se pueden tomar muchos medicamentos, no es conveniente realizar mucho esfuerzo físico, no recomiendan viajar en avión a partir del quinto mes, etc. Precauciones o cuidados que son necesarios tener para proteger tu salud y la del bebé. Un intervención quirúrgica, por más sencilla que sea, no es la excepción, salvo que fuese impostergable por temas de salud.
La cirugía ocular está comprendida dentro de estas acciones postergables, podríamos decir, porque es algo que puede hacerse en cualquier momento y no es necesario correr ningún riesgo en el período de embarazo. Durante esta etapa, los médicos recomiendan continuar usando lentes de contacto o anteojos, si es necesario, antes que someterse a una cirugía que pueda acarrear riesgos innecesarios.
Si bien es un procedimiento quirúrgico poco riesgoso, es una operación electiva, y no hay urgencia en realizarla durante esos nueve meses.
Lo mismo ocurre durante la lactancia. Si bien los cuidados que debemos tomar no son como los que tomamos durante el embarazo, se producen en el cuerpo muchos cambios físicos asociados con la lactancia que provocan que siga estando, de cierta medida, alterado.
Lo que podés hacer en este tiempo, es aprovechar para hacer las consultas profesionales con el oftalmólogo o constatar si es posible o no la cirugía en tu caso, que dependerá del grado de miopía, por ejemplo.
Pero ¿cuáles son los riesgos?
En primer lugar, lo primero que tenés que saber es que durante el embarazo, entre todas las alteraciones que sufre tu cuerpo, una muy frecuente es que cambie la graduación de la miopía. Esto es una limitación para realizarse la cirugía correctiva ya que la misma se debe realizar en un período, y para eso se hacen varios estudios que así lo determinen, donde se asegure que no se está modificando la graduación de la afección. Este es uno de los requisitos necesarios de los que se cerciora el oftalmólogo antes de realizar la intervención quirúrgica. Si bien no es tan frecuente en la lactancia, puede ocurrir también porque, aunque en menor medida, tu cuerpo sigue alterado cuando estás amamantando.
Por otro lado, uno de los riesgos, como en cualquier intervención quirúrgica, es el de infección. En caso de que esto ocurra las infecciones se tratan con una limpieza de la córnea y antibióticos y estos últimos se deben evitar durante el embarazo porque pueden causar complicaciones en el desarrollo del bebé, aunque todo depende de qué antibiótico tomes y en qué etapa del embarazo estés. Por supuesto, en cualquiera de los casos, tu médico sabrá aconsejarte y brindarte la información necesaria para que sepas qué opciones tenés cualquiera sea el caso.
Por eso, mientras tanto, podés seguir usando los anteojos. No vale la pena correr ningún riesgo (por mínimo que sea) si no es estricta y médicamente necesario. Ya tendrás tiempo de analizar tus opciones con tranquilidad y con tu bebé ¡un poquito más grande!
Especialista consultado: Dra. Romina Kulberg - Pediatra - M.N. 126093
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