Nota Huggies / Somos papás

Portabebés ¿cómo elegir?

Queremos retomar nuestras actividades y rutinas diarias, pero también queremos que nuestro bebé se sienta protegido y contenido bien cerca nuestro. Los portabebés pueden ser una solución para compatibilizar ambas cosas.

Durante el embarazo, el bebé permanece en el útero en un ambiente cálido y contenido. Luego del nacimiento, añora esa sensación de calidez y seguridad. Los portabebés, además de protegerlos contra el frío o el calor, permiten brindarles nuevamente esas sensaciones añoradas y estimular el vínculo afectivo gracias a la cercanía piel con piel.

Existen diferentes variedades de portabebés en el mercado, lo ideal es que conozcas cada uno e indagues cuál se adapta más a tus necesidades y tu gusto.

Aquí, te presentamos cuáles son las opciones más utilizadas:

  • Mochilas
  • Las clásicas mochilas portabebés son las que pueden usarse más tiempo, desde el nacimiento hasta alrededor de los 15 kilos del bebé. Son ideales para realizar caminatas o paseos reemplazando al cochecito. Están compuestas por una tela acolchada muy cómoda para nuestro bebé y tiras en cada hombro que permiten repartir el peso y tener las manos libres para realizar cualquier otra tarea. Los modelos permiten llevar al bebé mirando hacia la mamá o hacia adelante. Al comienzo es recomendable que mire a la mamá para fortalecer el vínculo y luego puede ir mirando hacia adelante o sobre la espalda del portador.

  • Bandoleras
  • Las bandoleras portabebés están compuestas por una tela con anillaos ajustables, pero se apoyan en un solo hombro. Permiten posiciones más cómodas para el sueño del bebé, por ejemplo, recostado tipo cuna, y también puede ir en una posición más erguida, sentado sobre tu cadera. Existen modelos en distintas telas, algunas más gruesas y otras más livianas para los meses de calor. Las bandoleras favorecen la lactancia, de una manera cómoda tanto para la mamá como para el bebé.

  • Fulares
  • Están compuestos por una tela larga y angosta que se ata con nudos al cuerpo del portador. Es un método simple (sin anillos, ni broches, ni costuras), liviano y flexible, que permite distintos tipos de amarre: más cerrados y calentitos para el invierno y más frescos y abiertos en el verano. El fular se adapta a la forma y posición que toma el bebé y no al revés, y también favorece la lactancia. Es conveniente que alguien te pueda ayudar a realizar los amarres las primeras veces para quedarte tranquila de que está bien sujeto el bebé.

  • Canguros
  • Inspirados en los marsupios de los canguros, están formados por una tela liviana ligeramente elástica que permite autoajustarse a todas las medidas de papás y de bebés. La tela se adapta a nuestro cuerpo, sin broches ni anillas y sin necesidad de realizar nudos. Se reparte el peso en forma pareja en los dos hombros y no hay puntos de presión.

    ¿Cuál elegir?
    El portabebés es un artículo muy personal: no hay uno que sea mejor que otro. Todo depende de cuál te resulte más cómodo y cubra tus necesidades. Cualquiera de los portabebés que elijas le abre la posibilidad a tu bebé de ir descubriendo el mundo por medio de la vista, el oído, el olfato y también el tacto, al estar en contacto sobre la piel de quien lo lleva, reforzando el vínculo afectivo.

    Y vos ¿qué elegís para trasladar a tu bebé ?

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